jueves, 28 de octubre de 2010

23/01/2010

El astro besó mi rostro
dejando huellas entre las sombras... Atizando la roca que se esconde en el oleaje.

Aparece tu rostro... Flagrante...  que disipa mi yelmo
y que sale de un recinto en el que sólo una rosa conoce todos sus secretos.

Y con palabras vuelve quimérico mi soliloquio,
escondiendo entre tus lunas mis pesares
volviéndolas un trémolo de piano
en que el silencio se vuelve anfitrión de mi retórica muerte...

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