Encontré tres manchas en tu sombra...
Mañana las limpiaré con la luna.
He de sacrificar mi vigilia por la suya.
He de encerrarme en un cajón,
de olvidarme entre los pesares...
No estaré en los rincones
ni entre las palabras, ni en los besos, ni en el pensamiento...
Simplemente no existiré por su voluntad.
Su retórica... Mis mandatos.
Su muerte... La mía y mi elixir.
No habrá otra vida que me encierra entre la alameda de los sueños
y entre los sueños de las palabras.
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